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    Cadena de favores (duracion 1:54)

    Son 12 videos , que siguen otro , cuando se acabe el anterior.
    Este es un nuevo sistema de Youtube que se llama lista de distribucion , que supongo durara poco ya que es una forma de poner peliculas ( y verlas por lo tanto)en la RED.
    Mas abajo pongo el articulo :
    Con "poco" se puede conseguir "mucho": Teaming
    de Francisco Alcaide Hernández de FAH .
    Que hace referencia al concepto de esta pelicula.




    Con "poco" se puede conseguir "mucho": Teaming

    Jil van Eyle, holandés residente en España, hace algún tiempo cayó en la cuenta de que la gente no suele tener tiempo ni dinero para ayudar, pero que una aportación tan sencilla como un euro del salario (sí, tan sólo un euro) podría cambiar el mundo.

    Así nació la idea del Teaming, una iniciativa solidaria para reunir microdonaciones en equipo. Una forma de hacerlo desde la empresa es aportando 1 euro de la nómina de cada empleado que lo desea, a un proyecto escogido entre todos. Así, una cantidad simbólica para los trabajadores, se transforma en una valiosa ayuda permanente. Además, se cohesiona al equipo y la empresa consigue reputación social.

    Teaming no es una ONG, ni una fundación, ni una empresa... es simplemente una idea con vocación solidaria que lo que pretende demostrar es que con muy "poco" se puede conseguir "mucho".

    Jil van Eyle desempeña su labor de información y difusión de la idea a través de su web http://www.teaming.info/ y de reuniones informativas cada jueves en el Teaming Institute de Barcelona, en las oficinas de la consultoría http://www.altercompany.com/, y también cuenta con el apoyo de la consultoría Huete & Samhoud.

    Os dejo un link donde este emprendedor habla de la iniciativa. Son sólo 3 minutos que merece la pena ver: http://videosformacion.com/play.php?vid=264.

    Hay una película de cine que trata una idea parecida. Se trata de "Pay it forward", traducida al castellano por "Cadena de favores" (2000), de Mimi Leder. La cinta narra como un chico Trevor (Haley Joel Osment), desarrolla un trabajo para la escuela con el que al ayudar a una persona de alguna forma, que a su vez debe retribuirlo ayudando a tres personas más, de tal modo que se genera una "cadena favores" que permite ir cambiando el mundo a mejor. Este proyecto lo realiza para su profesor de Estudios Sociales (Kevin Spacey), quien a lo largo de la trama adquiere protagonismo al establecer un vínculo afectivo con la madre de Trevor (Helen Hunt), adicta al alcohol, que trabaja como mesera en un bar nocturno y agente de seguridad en un casino, y que es maltratada por el padre de Trevor (Jon Bon Jovi).


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    Publicado por VRedondoF para CINE el 5/31/2009 09:41:00 AM
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    y2a -El Oso. 1988 ( duracion 1:32:03 )



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    El Oso - L' OURS - The Bear -- Dog Scene
    Escena de la pelicula "El Oso", en donde estan en la escena de los perros, cuidado podria herir suss entimientos



    El oso

    (Redirigido desde L'Ours)
    The Bear / L'Ours
    TítuloEl oso
    Ficha técnica
    DirecciónJean-Jacques Annaud
    ProducciónClaude Berri
    GuiónJames Oliver Curwood (novela)
    Gérard Brach (guión)
    MúsicaPhilippe Sarde
    FotografíaPhilippe Rousselot
    MontajeNoëlle Boisson
    RepartoBart el oso
    Youk el oso
    Tchéky Karyo
    Datos y cifras
    País(es)Estados Unidos
    Francia
    Año1989
    Génerodrama
    Duración94 minutos
    Ficha en IMDb

    El oso es una película franco-norteamericana del aclamado director francés Jean-Jacques Annaud de 1988. El guión fue creado por Gérard Brach basándose en la novela The Grizzly King del escritor conservacionista James Oliver Curwood.

    La película nos lleva al Canadá del siglo XIX. El personaje principal es una oso huérfano que acaba haciéndose amigo de un oso más grande. Ambos tendrán que huir de dos cazadores que intentan matarlos.

    El film es único ya que el protagonismo lo tienen los dos osos. Los hombres son parte necesaria de la historia pero son simples secundarios y los diálogos son extremadamente limitados. Los puntos fuertes de la película son su fotografía y su descripción de la naturaleza. No obtuvo una gran aceptación comercial aunque funcionó mejor en Europa que en Estados Unidos.

    Enlaces externos [editar]



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    No hay salas para tanto cine (español)

    No hay salas para tanto cine (español)

    El sector rodó 173 filmes en 2008 gracias a las ayudas oficiales, más que EE UU o Francia por habitante - Muchas ni se estrenan

    JAVIER MARTÍN 21/05/2009

    ¿Recuerda Cinmart? Sí, hombre, esa película española a la que acudieron 19 personas. ¿Fue tal vez una de las 17 que vio Estrella P? Premio para la película, porque al Feliz monicaco no fue nadie. Éstas son algunas de las 100 películas españolas que no se han estrenado o que cosecharon menos de 100 espectadores en los últimos años.

    Nueva entrega de Spain is different: cada año va menos gente al cine, pero se ruedan más títulos. La producción española no decae ni en tiempos de crisis, ajena al mercado y, sobre todo, a los gustos del público.

    "Sí, rotundamente sí. Se han hecho demasiadas películas el pasado año y el anterior y se continúan haciendo en éste", reconoce Pedro Pérez, presidente de la Federación de Asociación de Productores Audiovisuales de España (FAPAE). "No caben 173 películas españolas en las salas".

    Coincide con él Carles Josep Solsona. "Tanta película no tiene salida". Solsona es director general de la Asociación de Productores Independientes de Cataluña (APIC). "Y si tienen salida es en condiciones muy difíciles. Se estrena fatal, en malas fechas y pocas salas".

    Quizá para explicar el fenómeno de tanta película española que no se proyecta o que atrae a menos de 100 personas hay que recordar el sistema de ayudas oficiales a la industria del cine. Ayuda del Gobierno central, ayuda de los Gobiernos autónomos, ayuda, por obligación legal, de la televisión pública estatal, de las autonómicas y de las privadas... Así hasta tener la sensación de que igual se hace cine como se cultivaba el lino, para recaudar subvenciones, aunque luego ni se recoja el lino ni se proyecten los filmes.

    "Se hacen demasiadas películas, pero de ahí a que alguien plantee una película para recoger subvenciones...", dice Solsona. "Es un sector de artistas y cada cual quiere hacer su película. Es un sector minifundista, como en otros países, porque el artista se hace productor para sacar adelante su película, en la que confía ciegamente".

    Lo ratifica Pedro Pérez: "No me he encontrado ni un solo director, ni un solo productor que piense que la suya no va a tener éxito. En una película trabaja mucha gente, pero no es una obra colectiva. Es una obra del director y como la pifie no hay quien levante el largometraje por muy buen guión que haya".

    Cualquier rodaje en España, al margen de su calidad, tiene derecho a que la Administración central le dé (previa justificación) el 15% de la taquilla (con límite de un millón de euros) y el 33% de la inversión del productor, aparte ayudas autonómicas y de televisiones (203 millones en 2008). En total, el dinero oficial no puede sobrepasar el 50% del presupuesto de una película. El pasado año, el coste medio fue de 2,7 millones de euros y la subvención media de 780.000 (28,8%), según datos del Ministerio de Cultura.

    Siempre ha habido ayudas al cine, pero las de las televisiones no se implantaron por ley hasta 1999. Pronto se vieron los frutos: de producir 65 títulos en 1998 a 106 en 2001. Pero el incremento de títulos no repercutió en el taquillaje. Hoy, pese al aumento de la población en cinco millones, hay cuatro millones menos de espectadores y 108 películas más, una sinrazón. Otra, Cataluña produjo el año pasado más filmes que el Reino Unido (77 contra 66), al margen de coproducciones.

    Carnaval de Sodoma, Arañando las puertas de la noche, Desnudos, desnudos, Los guerreros del Apocalipsis... ni por el título cuelan. Ninguna de ellas, según datos oficiales, llegó a estrenarse. Tampoco Manolete, rodada en 2006 con Adrien Brody, Penélope Cruz, Santiago Segura, Juan Echanove, con problemas entre los técnicos y el productor. Año tras año, alrededor del 20% de la producción nacional no llega al cine o reúne a menos de 100 espectadores.

    Tanto Pérez como Solsona creen que en otros países ocurre lo mismo respecto al rechazo del público. "La crítica cinematográfica más escueta que jamás he leído la publicó un periódico inglés", recuerda Solsona. "Decía simplemente: 'Hoy se estrena en Londres esta película. ¿Por qué?".

    Pero un largometraje no es el lienzo de un pintor, cuesta muchos miles de euros. ¿Qué pasa con el fracaso económico? En teoría más de una productora debería quebrar cada año, pero no. "Tienen más de un producto y cubren gastos unos con otros", aclara el misterio el presidente de todos los productores. Pablo Llorca lo pone todo de su bolsillo, "con mi otro trabajo". Es director y productor de Uno de los dos no puede estar equivocado (273 espectadores). "Soy productor para dar cobertura legal a mis películas". Lleva seis y nunca ha solicitado una ayuda. "De cada título hago cinco copias, una de ellas para cineclubes; y voy bastante por festivales". Precisamente su debut,Jardines colgantes (1993), fue destacada por The New York Times.

    El pasado año, según Cultura, se rodaron 173 largometrajes. De todos ellos, 24 tuvieron menos de 100 espectadores; otras 46 aún no se han estrenado, lo que, a mes de mayo, no presagia nada bueno. De las películas rodadas en 2007, 20 continúan sin estrenarse.

    "A mí me importan los espectadores bien poco", dice Albert Serra, director de Honor de cavalleria y El cant dels ocells. "A mí me interesa la posteridad; que hoy vaya más o menos público al cine, o que haya crisis, como director me da igual. No voy a mover ni un ápice de mi criterio artístico en función del gusto del espectador".

    Se rueda demasiado, según los productores; pero ése es sólo el segundo problema, el primero es que los españoles no van a ver películas españolas. La cuota de cine autóctono no encuentra parangón en el mundo.

    Estados Unidos, la llamada meca del cine, con siete veces más de población que España produce, sin embargo, sólo el triple de películas (520 contra 173) pese a que tendría muchísimos más argumentos para aumentar la producción. Mientras en España el cine autóctono tiene un 13,3% de cuota de mercado, en Estados Unidos las locales se llevan el 91,5%. Y el norteamericano va al cine 10 veces más que el español.

    Pero no nos vayamos tan lejos, ni al extremo, basta con mirar alrededor. En la Unión Europea de los 27 países se rodaron el pasado año 878 películas, el 14% españolas (no cuentan coproducciones), según el Observatorio Europeo Audiovisual.

    Sólo Francia (145) e Italia (128) fabrican más. El peso de producción no se corresponde en nada con el peso del espectador. Así, en Francia, que rodó 21 filmes nacionales más que España (al margen de que tenga 18 millones de habitantes más), el cine nacional recoge el 45,4% de la taquilla. En España, esa cuota nacional, pese a la excepcional producción de películas, sólo es del 13,3%. No hay país con tan poco aprecio a su propio cine (ver cuadro adjunto).

    "No es de recibo", acepta Pérez. "Tenemos que hacer autocrítica. El cine que producimos no conecta con el que quiere la gente. Eso es incuestionable; pero hay una segunda razón para ese desapego. Durante años ha habido una campaña de un grupo de comunicación para denigrar el cine español como forma de criticar a alguno de sus protagonistas porque sus opiniones -como ciudadanos, no como cineastas- no le gustaban. Y esa campaña ha calado. Dicho esto, creo que el cine español debe conseguir una cuota de pantalla del 25%. Mínimo".

    El sector español achaca parte del fracaso a la prepotencia de las majorsestadounidenses para estrenar en las mejores fechas y en las mejores salas; pero similar presión ejercen en Francia, Italia, Alemania o Rusia, países todos ellos con una mayor fidelidad a las películas del país. Esta falta de sintonía con su propio público tampoco mejora con las exportaciones. A excepción de la coproducción Vicky Cristina Barcelona(18ª en Francia), ninguna película española aparece entre las más taquilleras de otro país. No aparecen ni en España, con la excepción de la coproducción Los crímenes de Oxford, de Álex de la Iglesia (15º), y Mortadelo y Filemón, de Miguel Bardem (16º).

    De las 173 películas del pasado año, sólo 49 tenían un presupuesto superior a los 900.000 euros, según Pérez. "Los recursos son limitados y si hay que competir con lo que llega de fuera, que es lo mejor de cada país, pues resulta imposible", concluye Pérez.

    Serra produjo Honor de cavalleria con 400.000 euros y perdió dinero, "y eso que no cobró nadie". Se proyectó en Cannes y pasaron por taquilla 22.000 personas. Con su segunda película, El cant dels ocells, de 800.000 euros de presupuesto, espera salir adelante. En su faceta de productor, Serra aclara cuál es su objetivo primordial: "Producir títulos que sean inmortales. Antes veía esa pasión en otros productores, pero ahora sólo saben hablar de dinero, quizás por eso tanto nuevo realizador produce su propia película".

    Ni la emisión en televisión (que busca títulos que le den audiencia) ni el DVD pueden tapar todos los agujeros que dejó la taquilla de la sala de cine.

    La solución, según los productores, pasa por una orden ministerial que complete la nueva ley del cine. "Hay que redistribuir mejor esos recursos públicos, canalizar una parte del dinero para las telemovies (no confundir con teleseries), películas pensadas para la televisión. En Francia está funcionando".

    Solsona añade: "También se debería ayudar según la audiencia en la tele de pago o las ventas en DVD, porque la exhibición en la sala de cine va a seguir perdiendo mercado".

    "El dinero público que se destina al cine", continúa Solsona, "debe tener algún retorno al ciudadano, bien a través del éxito popular de la proyección, bien a través del prestigio que esa película pueda dar al país. Si una película no cumple ninguno de los dos requisitos...".

    A Solsona le gusta, personalmente, el concepto de subvención-semilla, "dinero que sirve para crecer y hacer posible la siguiente película hasta que, al final, no se tenga que pedir ayudas".

    "Tenemos fama de pedigüeños, pero no lo somos", se adelanta Pedro Pérez. "El dinero público del cine representa el 16% de la producción, una caspa comparada con el que, por ejemplo, el Gobierno destina a la energía eólica, y no he oído una sola voz contra estas ayudas".

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    Apocalypse Now": 30 años del horror a ritmo de walkiria




    "Apocalypse Now": 30 años del horror a ritmo de walkiria
    Mateo Sancho Cardiel (Efe). Redacción internacional.- 09/05/2009 13:59h
    Convertir la guerra de Vietnam en una suerte de ópera filosófica fue la más ambiciosa empresa de Francis Ford Coppola, que tradujo un rodaje dantesco en una obra maestra de densidad "wagneriana" bajo el título de "Apocalypse Now". El 10 de mayo de 1979, el director de "El Padrino" (1972) presentaba la película en el Festival de Cannes.
    Demostrada su irregularidad como artista y tras las complicaciones del rodaje, podía esperarse lo mejor o lo peor. Días después, se llevó la Palma de Oro y sentenció: "Ésta no es una película sobre la Guerra de Vietnam, esto es Vietnam". Trasladar la novela "El corazón de las tinieblas", de Joseph Conrad, desde el África colonial a la guerra que empantanó al ejército estadounidense entre 1958 y 1973, había implicado un rodaje de 16 meses, un presupuesto de 30 millones de dólares de la época y dos años en la sala de montaje.

    Michael Sheen, su protagonista, sufrió malaria y un infarto en plena filmación, el director amenazó con suicidarse tres veces y el huracán "Olga" asoló Filipinas, siendo inmisericorde con el set de rodaje. Coppola podía hacer suyas las palabras del coronel Kurtz, el personaje estrella de su película: "Es imposible para las palabras describir lo que es necesario para aquellos que no saben lo que el horror significa. El horror. El horror tiene una cara y uno debe hacerse amigo del horror. El horror y el terror moral son tus amigos. Si no lo son, son enemigos a los que hay que temerles. Son enemigos de verdad".

    Coppola, que había llegado al proyecto con un guión de John Milius y como alternativa a George Lucas, se abrazó al caos e intentó sacar lo mejor de él. Lo tradujo en una visión sofocante de la guerra en la que los soldados luchaban bajo los efectos de las drogas, en un país del que nunca habían oído hablar y abanderados bajo una moral e ideología como mínimo dudosas. "El ejercito entrena a los jóvenes para matar a otros jóvenes, pero, sus comandantes no dejan que los muchachos escriban prostituta en sus aviones, ¿sabes por qué? ¡porque es obsceno!", arengaba Kurtz desde su reducto de fanatismo selvático.

    Para encarnar este personaje, un ex boina verde reconvertido en gurú de los vietnamitas, Coppola sabía quién sería el mejor. Pero también sabía que el poderío interpretativo de Marlon Brando beneficiaría tanto a la película como perjudicaría al rodaje. Con cuarenta kilogramos de más y sin haberse leído ni la novela ni el guión, Brando volvió a fagocitar una gran película con una aparición episódica. Y forzó a Vittorio Storaro a diseñar un juego de iluminación sumamente hermoso -merecedor del Óscar- para no mostrar sus verdaderas dimensiones.

    Una realidad psicodélica

    El discurso de Kurtz, revelador de la barbarie cometida por el ejército estadounidense en el país asiático, se cerraba desafiante: "Tienes derecho a matarme. Tienes derecho a hacer eso, pero no tienes derecho a juzgarme". La presencia del coronel como objeto de la misión del pelotón que lleva Martin Sheen planea sobre éste como una impresión óptica: conforme se van acercando a él, su esencia se va transformando. Su traición empieza a perfilarse como un acto heroico. Su planteamiento desquiciado como la visión más descarnada de la realidad. Una realidad psicodélica a ritmo de The Doors.

    Hasta llegar allí, el personaje de Sheen, el capitán Willard -papel que fue ofrecido a Harvey Keitel, Jack Nicholson y Al Pacino- barrunta en su interior el sentido de la lucha y, en la versión Redux que Coppola montó en 2001, se encuentra con el reducto colono de burguesía francesa y con unas conejitas playboy para animar a las tropas. Esas escenas fueron eliminadas del montaje final, pero "Apocalypse Now" contiene además, y estas sí desde el principio, otras dos escenas que han pasado a la Historia del cine.

    La que describe con lúdica crueldad el sadismo que provoca la guerra bajo la frase de "Me gusta el olor del napalm por la mañana" -que justificó la nominación al Óscar de Robert Duvall- y el épico vuelo del escuadrón de helicópteros orquestado por "La cabalgata de las Walkirias", de Wagner.
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